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Por un momento parecía que no iba a llegar, pero poco a poco el otoño se va adueñando del clima y los días se vuelven más húmedos y fríos. Este cambio climatológico afecta a nuestro organismo de muchas formas diferentes, pero tiene un especial impacto en el órgano que envuelve y protege todo nuestro cuerpo: la piel. Irritaciones, rojeces, sequedad y descamación son algunos de los síntomas propios de esta época, pues el frío altera la película hidrolipídica de nuestra piel, haciendo que la actividad de las glándulas sebáceas sea menor, y tiene un efecto vasoconstrictor, disminuyendo la cantidad de oxígeno y nutrientes que reciben las células cutáneas. Para minimizar el efecto negativo de estos meses del año, hemos elaborado un pequeño manual para que prepares adecuadamente tu piel para el frío. 1. Agua y más agua. Hidratar la piel es uno

Cuando hablamos de cuidado de la piel, uno de los factores fundamentales es la hidratación. Mantener la piel hidratada no sólo nos da un aspecto luminoso, joven y saludable, sino que también evita la aparición de líneas de expresión y la pérdida de elasticidad a largo plazo. Además, tener la piel deshidratada puede llegar a ser bastante molesto, pues provoca tirantez, descamación e incluso prurito. Así pues, proporcionarle los cuidados adecuados hará que nos sintamos más guapas y más cómodas, sobre todo en esta época en la que solemos exponer al aire libre más zonas de nuestra piel. Por supuesto, la piel tiene su propio sistema de hidratación. Sin embargo, con la llegada del verano, hay muchos factores como la sudoración, la exposición al sol y al cloro, o las altas temperaturas, que hacen que la piel pierda mucho líquido. Por

El término queratosis actínica hace referencia a una serie de lesiones cutáneas a consecuencia del daño solar y que aparecen con mayor frecuencia, por tanto, en zonas de la piel habitualmente expuestas al sol. Dichas lesiones en la piel pueden manifestarse en forma de costra o escamas y suelen aparecer en áreas alopécicas del cuero cabelludo, cara, orejas, labios, dorso de las manos, antebrazos, hombros o cuello así como en otras partes del cuerpo expuestas a la radiación solar. La queratosis actínica también se la conoce como precáncer porque puede ser el primer paso de un carcinoma de células escamosas y las lesiones que provoca suelen crecer de forma lenta y progresiva, lo cual hace que los síntomas se manifiesten habitualmente en personas de edad avanzada. Por ello, es fundamental protegerse de los efectos negativos de la exposición solar de cara a prevenir este tipo

Con la llegada del verano, el sol aprieta más que nunca y nuestra piel se ve expuesta a su radiación con tan solo ir a trabajar o salir a comprar. Por ello, es fundamental tomarse en serio la necesidad de protegernos para evitar quemaduras que, en ocasiones, pueden derivar en algo más serio como alergias o cáncer de piel. Esto es algo a tener en cuenta durante los meses de verano y no únicamente cuando nos vamos de vacaciones. Y es que, aún sabiendo que debemos usar protector solar, todavía muchas personas arriesgan su salud por conseguir un bronceado intenso. Tener una piel bonita en verano no está reñido con protegerla y cuidarla, ya que existen cremas solares, como Prototype 50+, ricas en betaglucano y Uniprotect PT3, con acción reparadora y estimulación de la inmunidad de la piel. De esta forma, y