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La piel de los bebés es mucho más delicada, permeable y fina que la de un adulto. Por eso, se merece un mimo y cuidado especial, ya que tienen una piel muy frágil desde que nacen hasta los 3 años aproximadamente. Después del nacimiento, es normal que la piel de las extremidades y las manos esté algo arrugada, así como que se mude esa primera capa de piel y se le pelen las manos y muñecas, ¡no te asustes! Conforme va cumpliendo meses, su piel se normaliza y está suave e hidratada. Aún así, sigue siendo más fina, sensible y permeable, pues esta hipersensibilidad le resulta muy útil al bebé a la hora de conocer el mundo exterior y de percibir sensaciones. Por eso, es importante tomar algunas precauciones para evitar alteraciones cutáneas, aunque sin obsesionarnos con ello. La temperatura de la

El eczema atópico, también conocido como dermatitis atópica o simplemente eczema o eccema, es una patología cutánea bastante común que afecta al 10% de los bebés y niños aproximadamente. Se suele manifestar por primera vez en el primer año de vida y aparece como una erupción roja o grisácea, inflamatoria y pruriginosa, normalmente en las zonas de flexión como el interior de codos y rodillas. No se conoce la causa exacta de la dermatitis atópica, aunque posiblemente se debe a una combinación de condiciones hereditarias y cotidianas que desencadenan su aparición. Normalmente, los síntomas del eczema atópico son bastante sencillos de identificar. El primer signo de dermatitis atópica suele ser el enrojecimiento, descamación e inflamación de la piel, acompañado de un intenso picor. Lo más habitual es sentir la piel seca y rugosa, incluso llegando a formar ampollas y costras que

Descubrir sobre el cuero cabelludo de nuestro bebé zonas enrojecidas y con escamas amarillentas puede llevar a cualquier padre o madre a asustarse. Sin embargo, este tipo de apariciones suelen estar asociadas a un trastorno inofensivo y bastante común entre los bebés llamado coloquialmente costra láctea, por lo que no debemos preocuparnos pues no es grave ni doloroso y generalmente los síntomas suelen desaparecer solos. La costra láctea o dermatitis seborreica del lactante es una afección bastante habitual que suele aparecer durante las primeras semanas de vida del bebé. Aunque no se conoce con exactitud la causa, parece producirse por un exceso de estimulación de las glándulas sebáceas del cuero cabelludo del bebé debido a las hormonas maternas o a factores genéticos o medioambientales. También parece estar relacionada con la proliferación del hongo malasezzia furfur, que vive cómodamente en las pieles