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Después del verano, el sol, la sal del mar y el cloro de las piscinas, llega el otoño acompañado del frío y el cambio de estación. Estos factores favorecen que el cabello se debilite y se caiga más, pues el uso del secador sumado a la alteración en la producción de hormonas por el descenso de horas de luz natural afectan al ciclo de crecimiento del pelo. Además, el viento y la humedad encrespan y secan el cuero cabelludo, lo que suele derivar en un cabello más apagado y con menos brillo. Todo esto hace que sea aconsejable poner en prácticas algunas medidas y tratamientos que combatan la caída y debilitamiento del cabello. 1. ¡Corta por lo sano! Durante la época estival, el pelo suele estropearse bastante, por lo que es aconsejable acudir a la peluquería para, al menos, eliminar las puntas

¿Sabías que tu cabello tiene varias etapas de crecimiento? Las fases del ciclo capilar vienen determinadas por varios factores como la genética o los hábitos alimenticios, y pueden verse modificadas por cambios en el organismo causados, por ejemplo, por el estrés o el embarazo. Es un proceso cíclico y asincrónico, es decir, cada pelo evoluciona independientemente del proceso capilar de los que le rodean. Además, es un proceso que afecta por igual a todas las personas y a cualquier pelo de nuestro cuerpo. Lo que realmente varía es, pues, el ritmo de crecimiento y la duración del desarrollo, tanto de una persona a otra como entre las diferentes partes del cuerpo. Cada persona suele tener entre 130.000 y 150.000 folículos en la cabeza y los pelos suelen crecer a un ritmo de 1 centímetro por mes, aunque estos números va disminuyendo conforme pasan

La caída del cabello es un proceso gradual que puede darse con mayor o menor intensidad, dependiendo de cada caso. Si bien es cierto que las causas de dicho proceso pueden ser de naturaleza muy dispar, unos malos hábitos nutricionales y una exposición constante a situaciones que generen estrés e inestabilidad influyen negativamente en su caída. Uno de los primeros síntomas dicha inestabilidad que se deja ver en nuestro cabello es la pérdida de vitalidad del mismo. Ante un periodo continuado de estrés, se genera una mayor cantidad de hormona cortisol, que también es capturada por el pelo, el cual se verá más seco, con menos brillo y más quebradizo. Si este estrés se dilata en el tiempo, es probable que pueda terminar influyendo en el proceso de caída del cabello. Esta suele afectar más en forma de “picos”, aunque puede llegar a alargarse