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Prepara tu piel para el frío: El manual básico.

Por un momento parecía que no iba a llegar, pero poco a poco el otoño se va adueñando del clima y los días se vuelven más húmedos y fríos. Este cambio climatológico afecta a nuestro organismo de muchas formas diferentes, pero tiene un especial impacto en el órgano que envuelve y protege todo nuestro cuerpo: la piel. Irritaciones, rojeces, sequedad y descamación son algunos de los síntomas propios de esta época, pues el frío altera la película hidrolipídica de nuestra piel, haciendo que la actividad de las glándulas sebáceas sea menor, y tiene un efecto vasoconstrictor, disminuyendo la cantidad de oxígeno y nutrientes que reciben las células cutáneas. Para minimizar el efecto negativo de estos meses del año, hemos elaborado un pequeño manual para que prepares adecuadamente tu piel para el frío.

1. Agua y más agua.

Hidratar la piel es uno de los puntos más importantes para evitar la sequedad y descamación. En los meses de otoño e invierno la calefacción seca mucho el ambiente, lo que hace que sea vital hidratarse correctamente a todos los niveles. Y cuando hablamos de hidratación, no sólo nos referimos a beber agua (que también), sino a comer agua. Los alimentos ricos en ella como frutas y verduras te ayudarán a mantener la hidratación y te aportarán nutrientes esenciales para tu piel.

Además de la hidratación interna, también es importante hidratarnos aplicando una crema adecuada para nuestro tipo de piel por todo el cuerpo. Por ejemplo, Policalm crema es ideal para esta época porque hidrata la piel en profundidad y alivia los síntomas de la sequedad como el picor o la irritación, eliminando las células muertas que se suelen acumular en la piel en otoño. ¡Úsala las veces que necesites!

2. ¡Abrígate bien!

El aire frío y el viento son algunos de los factores ambientales que debilitan la barrera cutánea de la piel. Cuando salgas a la calle, asegúrate de abrigarte bien, especialmente las zonas sensibles como las manos o la cara. Lo ideal es usar varias capas de ropa, pues así nos garantizamos poder adaptarnos  a las distintas temperaturas. Añade a tu look los gorros y bufandas que, además de protegerte del frío, son los complementos perfectos para esta temporada.

3. No descuides tu rutina de limpieza.

En los meses de otoño e invierno es habitual que se acumulen más células muertas en la piel debido a los cambios bruscos de temperatura. Por eso, es imprescindible tener una buena rutina de limpieza diaria, para que la piel respire y eliminar las células muertas, restos de polución y otras sustancias que se depositan en ella a lo largo del día. Esta rutina debe incluir limpieza, exfoliación una vez a la semana e hidratación.

4. ¡Muévete!

Hacer ejercicio estimula la circulación, lo que hace que lleguen más oxígeno y nutrientes a las células. También nos ayuda a eliminar toxinas y a mantener un cuerpo más firme, lo que favorece que la piel se mantenga en forma.

5. Protégete del sol.

No nos cansamos de repetir que el sol otoñal, a pesar de ser más suave o de que el día esté nublado, sigue emitiendo radiaciones perjudiciales para la piel. Por eso es importantísimo proteger las zonas expuestas al sol como la cara o las manos con un buen protector solar como  Prototype 50+ durante todo el año.

6. Cuida tus labios.

Las zonas más sensibles de la piel son las que se ven más afectadas cuando llega el frío, especialmente los labios. Debemos prestar especial atención a estas zonas para que no sufran, se sequen y se agrieten durante el otoño. Para ello, podemos exfoliar los labios y aplicar continuamente bálsamos labiales – nunca está de más llevar uno siempre encima – que los hidraten y protejan.

7. Evita el exceso de calor y los cambios bruscos de temperatura.

La calefacción al máximo, ducharse con agua casi hirviendo o ponerse delante de la estufa son algunos de los placeres del otoño y el invierno, sobre todo si eres una persona friolera. Sin embargo, por muy placentero que nos pueda parecer, estos hábitos provocan sequedad e irritación en la piel, por lo que es mejor ducharse con agua tibia y abrigarse un poco más antes de subir la calefacción. Además, es aconsejable evitar los cambios drásticos de temperatura, pues aumenta la aparición de vasos dilatados y rojeces.

¡Así de fácil es disfrutar del otoño con una piel radiante!

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