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Aunque el calor se niega a abandonarnos, el otoño ya ha llegado y la piel se resiente, mostrando alteraciones de diversos tipos que en ocasiones requieren de consulta con un médico especialista. Este es el caso de la dermatitis seborreica, una enfermedad que puede afectar tanto a la cara y cuero cabelludo como el cuerpo, y que supone el 10% de las visitas a los dermatólogos. Como ocurre en otros casos, muchas personas pueden padecer dermatitis seborreica sin saberlo, por eso hemos entrevistado a José Manuel Martín, delegado de Olyan Farma en Madrid, para que nos dé unas indicaciones básicas para identificarlo y combatirlo. ¿Qué es la dermatitis seborreica? La dermatitis seborreica es una enfermedad de la piel que consiste en una secreción anómala de grasa en zonas como la cara y el cuero cabelludo principalmente, pero también puede aparecer en el resto del cuerpo.

Con la llegada del verano, el sol aprieta más que nunca y nuestra piel se ve expuesta a su radiación con tan solo ir a trabajar o salir a comprar. Por ello, es fundamental tomarse en serio la necesidad de protegernos para evitar quemaduras que, en ocasiones, pueden derivar en algo más serio como alergias o cáncer de piel. Esto es algo a tener en cuenta durante los meses de verano y no únicamente cuando nos vamos de vacaciones. Y es que, aún sabiendo que debemos usar protector solar, todavía muchas personas arriesgan su salud por conseguir un bronceado intenso. Tener una piel bonita en verano no está reñido con protegerla y cuidarla, ya que existen cremas solares, como Prototype 50+, ricas en betaglucano y Uniprotect PT3, con acción reparadora y estimulación de la inmunidad de la piel. De esta forma, y

A pesar de lo muchísimo que ha evolucionado la medicina a lo largo de la historia, las plantas siguen siendo un elemento clave en la composición de medicamentos y cosméticos dadas sus propiedades. Es el caso de la Chamaemelum nobile, más conocida como camomila, una planta que posee diferentes características antifúngicas, antibacterianas, aniflamatorias y antioxidantes, y tiene efectos farmacológicos que ayudan a tratar ciertas molestias como el prurito (picor), gracias a su extensa composición química: El α-bisabolol Es el mayor componente activo de la camomila y posee propiedades antiinflamatorias, curativas, calmantes y antimicrobianas. Es un ingrediente muy versátil que potencia la penetración dérmica, de ahí su presencia en muchas formulaciones cosméticas. El azuleno Es el aceite volátil mayoritario que se extrae de la flor de la camomila y es un componente antiirritante, ideal para cuidar las pieles más sensibles. Además, tal y como indica su nombre, aporta una tonalidad azulada a las formulaciones que lo